El nuevo consumidor norteamericano

La revista Advertising Age publicó esta semana el estudio sobre los cambios en el consumidor norteamericano. Hay muchas cifras que corroboran las percepciones que siempre hemos tenido sobre las variables demográficas de los consumidores norteamericanos hoy: la creciente importancia del público hispano y el peso de los inmigrantes, le dan forma a un mercado en constante transformación.

Uno de los fenómenos de los que más se ha hablado y que se corrobora con el estudio es el florecimiento del mercado entre aquellos mayores de 50 años. Los llamados babyboomers (nacidos entre 1946 y 1964) están cerca de los 65 años y están a punto de demostrar que es cierto que los 60s son los nuevos 40s. El promedio de edad en las cabezas de hogar hoy en Estados Unidos está en 49 años, siendo los hogares con mayores de 55 años los que más crecerán. Esto no se vive igual en todos los estados, pero sí algunos empiezan a tener problemas por el envejecimiento de su población.

Un hecho que destacan quienes desarrollaron el estudio es el florecimiento de dos estilos de vida diferentes entre los norteamericanos. Estos estilos de vida no están marcados prioritariamente ni por la edad, ni por el nivel socioeconómico ni por la educación sino por su nivel de cercanía con el mundo on-line. Empieza a crearse una brecha clara entre aquellos que ven el mundo a través de la web y aquellos que siguen prefiriendo los medios impresos o la televisión para informarse, incluso siendo personas que vivan en un mismo estado, con edades o condiciones similiares.

Aunque los hispanos hoy pesan cerca del 14% de la población de Estados Unidos, en los menores de 18 años este número asciende al 21%. El mismo fenómeno ocurre por regiones. Si bien en zonas como el Midwest es de tan solo el 6%, en el West, el peso supera el 30%, de modo que uno de tres norteamericanos en dicha región es hispano.

Es claro que los cambios demográficos siempre traen consigo cambios en el pensamiento. La forma como hoy se asumen temas tan complejos como los tratados de libre comercio, las uniones homosexuales, el tema ambiental, la política exterior, etc, tienen mucho que ver con las nuevas culturas. El pensamiento de hispano, el envejecimiento de la población y las nuevas visiones políticas y culturales modifican al consumidor norteamericano que toma café en las mañanas o visita un supermercado en el fin de semana. Lo mejor que pueden hacer las marcas es entender a esos nuevos ciudadanos. Generar nuevas segmentaciones. Perfilar mejor los nuevos estilos de vida. Sólo así serán capaces de conservar y crecer su base de consumidores.

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