¿Cuál es el arquetipo detrás de Obama?

El famoso psicoanalista Carl Jung desarrolló la teoría de los arquetipos y los definió como esas imágenes que son comunes a todos los seres humanos, imágenes tan poderosas que se conectan con las personas sin importar la raza, la religión o la cultura. El propio Jung decía que muchos de los grandes líderes de la humanidad han representado claramente figuras arquetípicas muy fuertes. Hitler como el juez, Teresa de Calcuta como la madre o Einstein como el sabio, por poner algunos ejemplos.
El hombre más popular del mundo hoy es, sin duda, Barack Obama. Vale entonces la pena preguntarse si el nuevo presidente norteamericano está asociado con algún arquetipo. Y es fácil llegar a concluir que Barack Obama representa el héroe, tal vez el más poderoso de todos los arquetipos. El famoso escritor Joseph Campbel decía que el momento en que nace un héroe se conoce porque es el momento en que se hace evidente que es alguien que ha recibido un llamado, el cual está siempre relacionado con reivindicar algo, con salvar un pueblo que ha sido maltratado o que ha perdido su esplendor. Basta pensar en figuras como William Wallace en Corazón Valiente, por ejemplo. Llevado al caso de Obama, es claro que representa un pueblo, o incluso dos, la comunidad afroamericana y los inmigrantes de Estados Unidos, discriminados y explotados por décadas.
Dice la teoría de los arquetipos que el héroe existe porque existe una tiranía, y en este caso es evidente que las criticadas acciones de Bush lo convirtieron en un personaje más que odiado por el pueblo como lo evidenciaron las urnas a la hora de evaluar el apoyo a los republicanos. En este caso era Bush quien desempeñó el papel del tirano y se convirtió en el arquetipo de la sombra, tal como nombra el propio Jung al arquetipo que representa el lado oscuro que uno mismo sabe que tiene pero que no quisiera nunca dejar que se manifieste.
El héroe prueba su valor en una batalla. Se enfrenta a esa fuerza del mal y sale victorioso. Demuestra que es héroe porque logra superar todas las armas del enemigo y finalmente lo derrota. Y el héroe es héroe y genera admiración porque representa siempre la esperanza de un pueblo. Obama ganó una dura batalla contra el poder republicano y contra los rumores malintencionado. El discurso de esta semana fue el discurso de un héroe y un análisis detallado de su forma y su fondo revelan que Obama merece ese título mucho más que cualquier otro gobernante norteamericano reciente. Es el discurso de un héroe que vuelve de la batalla y se dirige a su pueblo para decirle: “Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política.”
La figura del héroe no garantiza nada. No quiere decir que será un mejor o un peor gobernante. Tan sólo nos dice que si logra mantener su imagen heroica asegurará altos niveles de popularidad, porque, siguiendo a Jung, estará conectado con el inconciente colectivo de su pueblo. Su imagen es una herramienta, un valioso activo que, con un manejo cuidadoso, de seguro le ayudará a consolidar el lugar que ya tiene bien ganado en la historia del mundo.
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