¿Qué hizo Ford para ser anunciante del año?

La revista Advertising Age ha nombrado a Ford como anunciante del año. El importante nombramiento está bien sustentado por una serie de acciones que le permitieron a la automotriz pasar del infierno al cielo en menos de un año. Algunas de las lecciones de Ford bien aplican a muchos anunciantes que en tiempos de incertidumbre no saben para donde mirar.

Como muchos recordarán, Ford fue la única de las grandes automotrices norteamericanas que no tomó de los fondos que ofreció el gobierno estadounidense en el peor momento de la crisis. Ford no sólo recuperó el segundo lugar en participación de mercado en el país sino que además generó valor de marca en el proceso.

Lo primero que hay que decir sobre Ford y su gestión de marketing es que hubo un foco claro: la marca. Y la comunicación se focalizó exactamente en lograr que la marca fuera lo más relevante. Con esto no quiero decir que no hubo una muy buena gestión del portafolio de producto (que en el mercado automotor es tal vez la variable más importante de todas, sino la única) pero los directivos de marketing tuvieron algo claro: No es momento de hablar del producto sino de la marca. Le agregaron valor al ovalo azul y lograron que todas las pequeñas o grandes acciones tuvieran convergencia en una sola marca. Esto, desde el punto de vista de eficiencia en el marketing y en la comunicación, fue clave.

Otra buena acción, en mi concepto, fue haber innovado con una estructura de agencia de publicidad que mezclara lo mejor de una red grande y lo mejor de una boutique. Armaron un equipo de cinco agencias de un mismo grupo, incluyendo pequeñas agencias y una red tradicional. De esta manera garantizaron la consistencia para que la marca hablara un único idioma, pero abrieron la puerta y las ventanas para las nuevas ideas haciendo que la agencia buscara el talento sin importar a donde perteneciera. Entre las buenas ideas, destaca AdAge aquella en la cual pusieron a circular cien Ford Fiesta en China y premiaban a todo aquel que se tomara una foto con alguno de ellos. Simple, creativa y con un gran poder de involucrar e invitar a la participación de la gente.

Parte del éxito, en mi opinión, tuvo mucho que ver con entender la integralidad en la comunicación. En momentos en que los clientes cada vez se indisponen más con el interminable “pull” de especialistas, Ford entendió que hay que buscar la convergencia más que la especialización. Jim Farley, cabeza global de marketing y artífice de la exitosa gestión, explica que lograron la convergencia entre contenido generado por los medios y la publicidad paga. Y para describirlo dice: “Se acabó la separación entre el Estado y la Iglesia. Ahora todos estamos rezando juntos”.

Lo más importante: la crisis no fue obstáculo para que Ford continuara y fortaleciera el diálogo con los usuarios y con los clientes actuales. Generó contenido relevante, se aseguró de que fuera el tipo de comunicación que los consumidores valoraran y mantuvo el diálogo. Los resultados son evidentes. No sólo es el anunciante del año para Advertising Age, sino que las cifras de negocios también lo han probado. Pero tal vez lo más importante es que le ha devuelto la energía y la magia a una marca que parecía “una más” de las armadoras norteamericanas. En ese complejo mercado en el que muchos migraron a las marcas japonesas en los últimos diez años, Ford logró volver a ser relevante y ese es un trabajo que merece un claro reconocimiento.


Para leer el artículo de Advertising Age: Marketer of the Year
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Mi marca no tiene un blog

Parece que hay una fiebre entre muchos anunciantes por entrar en el mundo del blogging con sus marcas. En las reuniones cada vez más nos preguntan cómo pueden hacer para tener un rol más activo en las redes sociales y siempre sale la pregunta obligada: ¿Cómo puedo crear un blog exitoso para mi marca?

Lo primero, como ocurre con casi todo en comunicación, es que hay que preguntar por el objetivo. No porque muchas marcas, e incluso competidores directos, tengan un blog, hay que tenerlo. Tiene que existir un propósito claro. Para muchas marcas el blog se ha convertido en una forma de relación con los medios y de publicación de sus boletines de prensa. Lo cual no está mal, pero es evidente que se queda en un nivel muy básico de aprovechamiento de la interactividad que ofrecen hoy los medios digitales.

Cuando un director de marketing responde que quiere tener un blog para informar a los consumidores sobre los nuevos productos que lanza o sobre las novedades relacionadas con la marca, lo primero que tendría que decirle es que quizás lo que necesita no es un blog pues difícilmente un consumidor va a buscar leer las novedades de una marca, excepto que la marca sea Apple, Starbucks o Porsche. Es ingenuo pensar que un blog puede reemplazar un anuncio pagado. Si necesito promocionar una nueva referencia de mi producto, seguramente lo que tendré que hacer es promocionarlo en los medios como se ha hecho siempre. Un blog no reemplaza la publicidad. Lo que sí hace, si se hace bien, es que agrega valor a una estrategia de comunicación.

Pero para que agregue valor es fundamental preguntarse para qué le podría servir nuestro blog al consumidor. Y ahí un consejo fundamental: Nunca diseñemos un blog de marca pensando que el tema central será la marca pues irremediablemente vamos a caer en el monólogo de siempre, que no estará muy lejos de aquellos blogs que publican boletines de prensa. Para que sea un espacio útil para el consumidor el tema central debería ser una pasión compartida entre la marca y el consumidor. No únicamente de la marca o la compañía. Un buen ejemplo son aquellas marcas como Bowers and Wilkins (http://blog.bowers-wilkins.com/), la crecientemente popular marca de equipos de audio cuyo blog está dedicado a la música, al sonido, etc. No a la marca. Es lo que ocurre con algunas compañías de alimentos que han creado blogs sobre nutrición o gastronomía altamente valiosos para los consumidores.

Pero en últimas, nunca hay que olvidar que lo que revela un blog es que detrás de una marca no hay únicamente productos sino que también hay conocimiento. Y es muy común que las marcas se olviden de que ofrecer conocimiento es una de las formas más importantes para generar valor. Y se genera aún más valor cuando las marcas no sólo tienen el conocimiento sino que además lo ponen al servicio de la gente a manera de diálogo. En ese caso muestran que están abiertas a co-crear y a escuchar. Por ejemplo, muchas marcas que ofrecen servicios para pequeñas o medianas empresas, pero dedican su blog a hablar de sus productos cuando todos sabemos que la mayoría de sus clientes estarían muy interesados en que les resuelvan las dudas que tienen o en conocer las experiencias de otros microempresarios, por ejemplo. Igual ocurre con muchas compañías de ropa o accesorios cuyos consumidores quisieran más apoyo y conocimiento sobre moda o tendencias, para dar otro ejemplo.

El error más común es crear un espacio en las redes sociales sin ningún propósito. Qué aburrido es ver la página de fans de una marca en la que no pasa nada o una cuenta de Twitter en la que no se publica nada hace meses. Creo que cuando una marca entiende el valor de ese diálogo en el que el consumidor encuentra una conversación de la cual quiere hacer parte, ya tiene resuelta la mayor parte de su estrategia en redes sociales. Un blog es una gran herramienta. Pero sólo funciona y genera valor real cuando nace de una necesidad de la marca y del consumidor por compartir conocimiento.