¿Será posible un wiki-Dios?

Cuando estaba en el colegio nos decían que uno podía hablar con Dios para contarle sus problemas o preocupaciones. La cosa es que Dios nunca le respondía a uno. Por lo menos no de manera directa o clara (si lo hubiera hecho, sin duda, hubiera sido un gran susto). No sé si ahora, en este mundo donde la red lo hace todo posible, se pueda decir que los usuarios de Internet podamos obtener una respuesta directa de Dios. Lo cierto es que, el recientemente lanzado, Dear God es un portal en el cual la gente puede escribirle a Dios sus inquietudes, pensamientos y preocupaciones. Lo interesante es que eso que la gente le escribe a Dios de manera anónima puede ser interpretado o comentado por usuarios en cualquier lugar del mundo.

Parece tonto. Muchos dirán que las iglesias de todo el mundo ya tienen un sitio web como ese en el cual uno puede expresar sus problemas e incluso recibir consejos “certificados” pues vienen de sacerdotes o confesores. Pero, he ahí la gran diferencia. Al igual que Wikipedia vs la Encliclopedia Británica, Dear God con respecto a las iglesias tradicionales, consiste en que el rol de creación lo asume la misma gente. Es como una construcción colectiva del pensamiento de Dios.

Dear God es hecho “por alguien, en algún lugar”. Es decir, no hay una marca o compañía que firme la iniciativa. Dentro de su filosofía dice: “No importa cuál sea su visión de Dios: Jesús, Alá, Buda o simplemente una energía espiritual universal” y advierte: “Este website es totalmente independiente y no pertenece a ninguna organización espiritual o de la nueva era. No tenemos afiliación o relación con ninguna iglesia o religión”. Y es esto lo que me parece más relevante. En una era en la que hemos oído hablar tanto de ecumenismo, esta puede ser la integración que los líderes religiosos del mundo no han sido capaces de lograr. Dear God puede ser el nacimiento de una visión colectiva de Dios lejos de las religiones tradicionales que etiquetan a los ciudadanos como pertenecientes a una u otra corriente.

Yo lo comparo con lo que Amazon le hizo al retail y en especial a las librerías del mundo entero. Suena descabellado pero si uno lo analiza en profundidad, tiene mucho sentido. En la segunda mitad de los 90s, mientras las cadenas tradicionales de librerías luchaban por la exhibición y competían por abrir más locales y tener las mejores esquinas, llegó Amazon y transformó el concepto de retail en todo el mundo. No era una marca conocida, pero tenía una propuesta de valor que ninguna librería tradicional había ofrecido (buscar fácil el libro que uno quería y recibirlo en la propia casa). ¿Qué tal que Dear God se convierta en la religión del futuro? ¿Qué tal que mientras las iglesias tradicionales pelean por sus dogmas, reglas y mandamientos, Dear God llegue para tomar ese rol de acoger y escuchar a los feligreses, que en cierta forma las iglesias tradicionales han perdido?

¿Será que hasta a Dios le llegó la hora de su wiki? Es decir, que hasta la construcción del pensamiento de Dios se puede hacer por medio de la opinión y el consejo desinteresado de la gente en todo el mundo. Por el momento creo que es innegable que Dear God ayuda a mucha gente que no tendría otro medio para expresar su miedo, su tristeza, su alegría y las preguntas que cualquiera de nosotros podría hacerle a Dios. El éxito que ha tenido este website me indica muchas cosas. La construcción colectiva de la verdad es algo que vemos cada vez más fuerte en este mundo en el que hasta la tarea más compleja puede hacerse por medio de un “wiki”.

¿Se ve usted a sí mismo como una marca?

Hace ya casi 10 años, Tom Peters escribió un libro llamado “The Brand You” en el que afirmaba que cualquier persona podía aprovechar los principios de la construcción de marca para fortalecer su imagen ante los demás.

La teoría del branding aplicada a la gente usa muchos de los conceptos básicos que siempre hemos aplicado a las organizaciones. En primer lugar, es fundamental el posicionamiento, es decir el espacio que uno como persona debe ocupar en la mente de las personas que lo conocen. Así como las marcas llegan a ser tan valiosas porque muchas personas han codificado las mismas asociaciones sobre esa marca, de igual manera, las personas que logran ser percibidas de manera homogénea por muchas personas, y esas asociaciones son, desde luego, positivas, tenderán a ser personas exitosas.

El proceso de pensarse como una marca es relevante en la medida en que cada vez más, los profesionales y quienes están egresando de las universidades, proyectan su vida como empresarios. De modo que, eventualmente, todos somos marcas. En ese sentido, pensar nuestro apariencia como un empaque usando los principios del packaging, por ejemplo, resulta muy interesante. Sería maravilloso que una persona como cualquiera de nosotros pudiera tener acceso a los expertos que usa una marca en su construcción.

Quise traer este tema a la columna de esta semana, porque hay una página web que ha tenido una idea brillante. Simple pero grandiosa. Resulta que http://www.checkyourimage.com es una página web de origen alemán que permite a cualquier persona hacer un test de su imagen. Basta con subir fotos que permitan a los visitantes responder una serie de preguntas sobre la apariencia general de la persona. Se puede preguntar sobre temas puntuales de la apariencia lo cual resulta útil para quien no sabe si debe o no cortarse el pelo, o si debe o no usar ropa más formal, por ejemplo.

No faltará quien piense que los que usan una página como ésta tienen problemas de autoestima. Yo no lo creo así. De hecho pienso que una tendencia que tomará cada vez más fuerza es la colectivización de las decisiones que antes eran netamente individuales. Llámese inseguridad o recursividad, cada vez más la web y el celular nos permitirán consultar a los amigos antes de comprar un pantalón o una camisa que nos estamos probando en un (hasta ahora) solitario vestier. Cada vez más podremos legitimar ante un grupo (que puede ser nuestro grupo natural o un grupo al que quisiéramos pertenecer) nuestras decisiones, así como hacer partícipes a nuestros amigos de las opciones que tenemos. Que la gente pueda saber cómo otras personas lo perciben y tener sus comentarios puede ser extremadamente útil. Finalmente las marcas más valiosas desarrollan numerosas investigaciones antes de tomar una decisión como un cambio de logo o de imagen. Ahora las personas que se vean a sí mismas como marcas también tendrán esa opción. ¿Se le mediría usted a verse a sí mismo como una marca?