¿Qué podemos aprender de las redes sociales en Egipto?


Cayó Mubarak y, a juicio de muchos, las redes sociales tuvieron la mayor parte de los créditos. Creo que hay que poner las cosas en su justa medida, pero lo que sí es muy cierto es que hay muy buenas lecciones de las cuales aprender. Lo primero es que Mubarak (y este no es un espacio de opinión política) cayó por malo. Porque sus políticas no se ajustaban a los intereses de la gente y los egipcios sentían que su líder no los representaba. Pero lo que sí hicieron las redes sociales muy bien fue conectar ese descontento y facilitar la organización de aquellos que salieron a la calle. No es que el descontento se genere sino que se acelera, se potencializa con las redes sociales.


Estoy bastante de acuerdo con Rafat Ali de PaidContent.org en la entrevista que le hizo Piers Morgan cuando decía que toda revolución hoy es una revolución en las redes sociales. Desde luego con roles muy interesantes. Y ahí, la primera lección. Dice Ali que Facebook sirvió más para organizar y Twitter para amplificar. El hecho de que Facebook represente lazos reales de personas que tienen una relación de cercanía y confianza hace que la sociedad civil no sea más una sociedad de individuos sino una sociedad de redes. Twitter, en cambio, hace que esa estructura se mantenga viva con mensajes minuto a minuto que van irrigando todo el sistema. El uso de “hashtags” (en este caso #jan25) hizo que los mensajes que podrían verse como algo aislado, empezaran a hacer un bloque. Muy similar a lo que ocurre en la vida real cuando muchos se quejan pero nadie lo nota, en contraposición cuando muchos se reúnen en un mismo lugar con banderas y pancartas que reclaman lo mismo.


Es por esto que otra lección es que ahora las revoluciones son más incluyentes. No sólo porque aquellos que no salen a la calle también tienen voz a través de las redes sociales (el nuevo espacio público) sino porque ahora la comunidad internacional puede seguir paso a paso una revolución sin esperar la velocidad de los corresponsales o el filtro de los medios. De hecho, la posibilidad que ofrece Twitter de identificar las tendencias y “globalizarlas” permite que la comunidad internacional esté atenta a cualquier situación “anormal” que ocurra en un país o incluso en una comunidad distante. Un rol que tuvieron por mucho tiempo los corresponsales de prensa.


Un punto que vale la pena considerar es el papel que tuvieron los celulares en países como Egipto, un país con 80 millones de habitantes, sólo 23 millones con acceso a internet y en cambio 65 millones de celulares. De hecho, cuando la semana anterior el gobierno comenzó a bloquear la página de Twitter, los mensajes de texto suplieron gran parte de la incomunicación. La lección aquí es que en Latinoamerica donde la penetración de celulares es igual o más alta, es importante seguir considerando el rol de los mensajes de texto que para muchos siguen siendo un medio con el cual se sienten más cercanos y que las marcas, por ejemplo, podrían aprovechar mucho más. De hecho en este caso particularmente, vale la pena revisar la iniciativa que tuvieron Google y Twitter con la plataforma “Speak-to-tweet” en la que la gente podía llamar por teléfono y dictar un texto para que saliera publicado como un tweet.


Así que la gran conclusión sí es que Twitter y Facebook le han cambiado la cara a las movilizaciones sociales. Algo que no es nuevo (recordemos la marcha contra las FARC en Colombia hace unos años o la propia elección de Obama en Estados Unidos) pero que sí nos está mostrando nuevas y más fuertes formas de intercomunicación que los ciudadanos están usando y reconociendo. No es gratuito que en Egipto los graffities que en otra época hubieran dicho “Fuera Mubarak” ahora también dijeran “Gracias Facebook” tanto en árabe como en inglés.





¿Qué quiere decir que estamos ante la muerte de la Web?


Ha causado todo tipo de reacciones en el mundo el último artículo de la revista Wired en la que su editor Chris Andrerson ha dicho que la Web está muerta. ¿Qué fue lo que quiso decir Anderson realmente y en cuáles puntos genera una reflexión útil e inteligente?

En primer lugar, lo que Anderson afirma es que la Web está muerta pero le augura larga vida a Internet. ¿Qué quería decir con esto? En realidad, lo que explica es que la web como la conocíamos empieza desaparecer y, en cambio, la relación que hoy tenemos está mucho más mediada por aplicaciones que por la navegación que conocíamos hace algunos años. Este fenómeno es real y todos lo vivimos. Desde la forma como nos relacionamos con la iPad hasta los navegadores de Internet que ahora nos reciben con una pantalla en la que podemos ver las 10 páginas que más nos interesan o las que navegamos con más frecuencia. La web en el sentido puro de la exploración empieza a darle paso a una web que nos sirve para un propósito, que nos lleva a lugares específicos.

Si hacemos memoria y nos regresamos a 1995, navegar en internet significaba entrar por un navegador y luego ir a Yahoo! (porque no existía Google, por si ya se nos olvidó que hubo una época en que diferenciábamos los buscadores de los meta-buscadores). En aquella época íbamos a Yahoo! y de ahí comenzábamos a explorar con la posibilidad de que cualquier tipo o forma de contenido pudiera surgir. Hoy, explica Anderson, el contenido de consulta representa tan sólo una cuarta parte del tráfico de Internet y, de hecho, está bajando. Si a esto se suma que los celulares en pocos años sobrepasarán a los computadores como el principal vehículo de acceso a internet, seguro estaremos cada vez menos navegando libremente y en cambio lo haremos por medio de aplicaciones.

Las aplicaciones, en mi opinión, son una muestra más de que Internet se comporta como un espacio público (el nuevo espacio público) y mucho del conocimiento que hoy tenemos sobre las dinámicas de los individuos en los espacios abiertos o cerrados y lo que han significado para el hombre a lo largo de la historia (desde el ágora hasta los centros comerciales de hoy), tienen notables semejanzas con Internet. Las aplicaciones son espacios definidos, limitados, con un nombre y una función. Así que lo que me parece más interesante de este debate es descubrir que estamos pasando de un universo infinito e inexplorado que era la Web a unos destinos específicos y ordenados. Creo que tiene mucha razón. Yo lo explicaría diciendo que es la selva que ahora se está haciendo ciudad. Ahora tenemos barrios, conglomerados y establecimientos definidos. Y nos aproximamos así cuando queremos usarlos y movernos de uno a otro.

Si antes entrábamos a la web para buscar algo de manera completamente abierta, ahora saltamos de aplicación en aplicación. De Facebook a Gmail, de Wordreference a Time Magazine. Y no son las páginas de Facebook ni la página de Time. Cada vez más estamos navegando por aplicaciones que son plataformas semi-cerradas, como las llama Anderson. Como dice el autor, “es un mundo en el que HTML no gobierna”. Si bien quienes controvierten a Anderson dicen que no importa la forma pues en el fondo el contenido es el mismo, sí creo que hay que reconocer que la forma como nos estamos relacionado con Internet cambió y no es un cambio menor.

Aquellos que hoy dicen que Anderson se equivoca al hablar del fin de la web piensan que los navegadores siguen vivos y que siguen siendo la principal forma como la gente se aproxima a la información. Es posible que esto siga siendo real en muchos casos. Pero en lo que todos coinciden es que las aplicaciones tienen un rol que antes no conocíamos. Al menos desde mi perspectiva, el gran mérito del artículo de Anderson es ponernos a pensar en la aproximación que hoy tenemos frente a Internet que de una esencia informativa y comunicativa se ha ampliado hacia el entretenimiento, el relacionamiento y la creación con destinos específicos. Aceptar que estamos pasando de hablar de billones de websites en el mundo a un número finito de aplicaciones que cada persona descarga y usa, están configurando un mundo diferente. Por eso pienso en la analogía con el espacio público y de la urbe como la evolución natural del espacio disperso y caótico (la aproximación a lo on-line como reflejo de lo que hoy conocemos en el mundo off-line).

Sin duda, el debate es interesante. Vale la pena seguir los puntos de vista de unos y otros. Pero sobre todo vale la pena sentarnos a pensar cómo el mundo se organiza hoy para nosotros y las dinámicas que antes nos eran tan familiares hoy dan paso a otras que nos van cambiando no sólo la forma de navegar sino la forma de organizar nuestra relación con Internet, el espacio público por el que hoy más caminamos.

Para ver el artículo: http://www.wired.com/magazine/2010/08/ff_webrip/
Para entrar en el debate: http://www.wired.com/magazine/2010/08/ff_webrip_debate/

El poder de un fenómeno como nunca antes

No es una marca comercial. Pero hoy es tan valiosa como cualquiera de las marcas más importantes del mundo. Se llama Lady Gaga (cantante de profesión, por si queda alguien que no la conozca) y acaba de ser incluida en la Lista A de la revista Advertising Age, en la que se destacan las agencias y las personalidades más importantes de la industria de las comunicaciones y la publicidad.

La realidad es que Lady Gaga es un fenómeno en todos los sentidos. Es la primera cantante en la historia de la música que ha tenido cinco éxitos como número uno con su primer disco. De hecho ya es increíble que en una industria con tantas particularidades, recovecos y barreras como tiene hoy la industria discográfica, una cantante haya logrado más de 8 millones de copias vendidas de su primer álbum, en una época en que, como dice la propia Advertising Age, nadie que tenga menos de 60 años compra un disco.

Pero lo más interesante de Lady Gaga hoy no es el fenómeno musical. El fenómeno digital y las lecciones que nos ha dejado su rápido ascenso son mucho más impresionantes. En sólo 18 meses de carrera musical, Lady Gaga ha logrado casi 3 millones de seguidores en Twitter y más de cinco millones de fanáticos en Facebook. Todo gracias a que le ha dado a los medios digitales un espacio fundamental en esta meteórica carrera. En noviembre pasado, lanzó el video de su canción “Bad Romance” en su propio sitio web antes que en cualquier medio de comunicación, incluyendo MTV (que cada vez parece más un actor que bien se quedó en los gloriosos noventas).

Y es que no sólo MTV, sino todos los medios que hasta hoy parecían esenciales para impulsar o detener la carrera de un artista se han quedado cortos ante el poder de los medios sociales. La realidad es que el secreto es simplemente ese. Todo parte de la bola de nieve que es capaz de generar un grupo de personas que encuentra una propuesta interesante y con la cual pueden tener contacto minuto a minuto, con una distancia tan corta como un “tweet”.

Es por esto que es una muestra del poder de la diferenciación y la autenticidad, dos lecciones que perfectamente aplican a las buenas propuestas de marca. El estilo de Lady Gaga, su forma de ser y su propuesta le han permitido ganarse ese espacio único. Vale la pena contrastarlo con nuestra escena musical latinoamericana en que los cantantes que se lanzan a veces no logran ni siquiera que la gente memorice sus nombres. Todos iguales, cantando lo mismo y luciendo los mismos jeans. Esto para no mencionar una gran porción de las marcas que, a mi juicio, tienen en su mayoría el mismo problema en toda América Latina.

De modo que ella es, en si misma, fuente y origen de valor. Por eso varias marcas se han unido al fenómeno. Pero lo han hecho de maneras muy inteligentes. Ninguna la ha usado como “pasiva” vocera de su marca, sino que han buscado el valor que ella con su propuesta genera. El caso tal vez más interesante es el de Polaroid, que acaba de nombrarla “directora creativa” de la marca, una posición desde la que tendrá que demostrar que el poder de su fenómeno es capaz de devolverle la vida a una de las marcas más emblemáticas pero también más anquilosadas del planeta. Habrá que estar más que atento a todas sus propuestas.

Tal vez lo más importante que hay que entender hoy es que Lady Gaga no es una cantante. Es un fenómeno que nos ha mostrado el poder que se genera cuando los consumidores encuentran algo que los impacta y les gusta. Hoy son las personas y no las industrias las que hacen la mayor parte de la fuerza. Eso es lo nuevo y eso es lo apasionante. No en vano, Advertising Age la considera hoy como uno de los protagonistas de la industria de las comunicaciones en el mundo. Puede que sea un fenómeno musical pasajero como lo fueron otros, pero creo que ya Lady Gaga ha hecho méritos para ser considerada un fenómeno social muy relevante de este siglo que está comenzando.

¿En qué va la guerra entre Google y Bing?


El primero de junio pasado, Microsoft lanzó Bing, el buscador cuyo objetivo era ganarle terreno a Google, que en los últimos años se ha consolidado como el dueño absoluto de la categoría de búsquedas en Internet. Han pasado ya dos meses. Es buena hora de hacer un diagnóstico, y hasta una predicción sobre si Bing será la solución que Microsoft esperaba o se convertirá en otro Live o en otro MSNSearch, motores de búsqueda que no lograron ser competidores relevantes para el poderoso Google.

Según los datos más recientes, Bing tiene casi un 10% de mercado en Estados Unidos, es decir un punto más que lo que tenía hace un mes. Esto no es concluyente para poder decir que sea un éxito, pero sin duda, hay algunos elementos que muestran que Bing puede tener un buen futuro.

En primer lugar, Bing tiene valores desde el punto de vista de branding muy superiores a lo que ocurría con sus antecesores. Es una marca llamativa con asociaciones muy convenientes. Fue elegida entre más de 1.000 nombres en un proceso a cargo de Interbrand. Su identidad y su comunicación muestran una nueva imagen de Microsoft, alejada de esta estética congestionada y llena de información que ha caracterizado a los productos del Gigante. Su lanzamiento tuvo una comunicación fresca, basada en el nombre, con la promesa de “buscar menos y encontrar más”. Nada muy complejo ni innovador, pero suficiente para generar intención de prueba.

Obviamente no todo ha sido trabajo de branding. Un factor que ha dado mucha fuerza a Bing fue el acuerdo firmado hace unos días entre Yahoo y Microsoft con el cual Bing podrá incrementar su tráfico aprovechando la tecnología de Yahoo al tiempo que éste podrá incluir publicidad en las búsquedas de Bing. Los dos retadores juntos para enfrentar a Google.

Para muchos, el gran problema de Bing es que, comparado con Google, no es un producto realmente diferenciado. Mientras el algoritmo de Google aún parece superior, no hay realmente diferencias relevantes que agreguen valor a los consumidores. Lo interesante es que crecen los foros en la web en los cuales los usuarios de todo el mundo dan buenos comentarios sobre Bing (hay de todo, obviamente). Hace unos años sería impensable que los fanáticos de Google consideraran algún otro buscador. Hoy Bing, con su imagen novedosa, sus fotos refrescantes y su simpleza, empieza a interesar a más consumidores.

No sabemos qué pasará con Bing. Es muy posible que Google sea imbatible por algunos años más. Tal vez ocurra lo que en la mayoría de categorías en las que siempre hubo un gran líder (colas negras o comidas rápidas, por ejemplo), y es que sus retadores empezaron a ser relevantes cuando encontraron espacios de posicionamiento aprovechando la masividad de su competidor, como Pepsi con la “nueva generación” o Burger King con “have it your way”. Aún no es tan claro si Bing logrará encontrar su espacio en el mundo y si logrará incrementar y consolidar los puntos de mercado que ahora está ganando. Desde el punto de vista de marketing, se puede afirmar que falta diferenciación de producto, sin lo cual, como ya sabemos, hasta el mejor branding se puede quedar corto.

P.S.
Para terminar quisiera destacar una de las noticias más importantes de los últimos tiempos: Publicis Group compró Razorfish, considerada una de las agencias interactivas más importantes del mundo. Razorfish era propiedad de Microsoft, con lo cual se generan muchas dudas sobre las predicciones que se hacían hace unos años sobre el interés de Microsoft o del propio Google por comprar agencias de publicidad y robarle el liderazgo a los grandes grupos de publicidad del mundo. Vale la pena seguir este tema y las implicaciones que tiene el movimiento de Razorfish hacia uno de los grupos publicitarios más tradicionales del mundo.



El tesoro de Hulu

En el ranking de las 50 empresas más innovadoras del mundo, el tercer puesto lo ocupa una compañía que seguramente no habíamos oído mencionar hasta ahora, pero que seguro se convertirá en una marca cada vez más familiar. Hulu es la iniciativa creada por Fox y NBC-Universal para transformar la experiencia de ver televisión, de modo que la gente pueda escoger el momento, el lugar y la forma en que quiere ver sus programas favoritos y no, como hasta ahora, éstas sean decisiones de los canales y de las compañías de cable.

El reconocimiento que le hace FastCompany como una de las tres empresas más innovadoras del mundo es muy importante, pues hasta ahora cuando hemos oído hablar de videos online siempre pensamos en Youtube. Y la verdad es que es, de lejos, el líder. Para que tengamos una idea, Hulu ha llegado a meses de 235 millones de streams (videos vistos) mientras que Youtube tiene 5 mil millones mensuales. Sin embargo, ya Hulu, con menos de dos años de existencia, está entre los 10 sitios líderes de videos en el mundo y el número de visitantes y usuarios crece mes a mes.

¿La clave? Muy simple: calidad y facilidad. Calidad, porque su contenido es original, es posible encontrar cada programa y cada temporada de manera organizada y clara. La calidad del video es impecable, de alta definición en muchos casos (esto para consuelo de todos aquellos que pensaban que la televisión por Internet sería una experiencia similar a los pixelados videos de Youtube). Facilidad, por su navegabilidad y porque permite buscar los contenidos que se quieren ver sin tener que ser un experto.

Otra razón que yo añadiría para explicar el éxito de Hulu es el acierto de haberlo creado como una marca totalmente diferenciada de las de sus padres. No sería nunca lo mismo decir que uno entra al sitio de Fox o de NBC para ver una serie, y menos para ver una serie producida por otro canal. La marca Hulu no carga con el pasado de estas dos cadenas, más bien nace como una marca nueva, joven, y fácil de recordar. Su nombre, que se inspira en un término que en mandarín significa “guardián de tesoros”, Hulu es el espacio para ver desde la más reciente temporada de 24 hasta la última temporada del más clásico de los clásicos.

Finalmente, y para entender la decisión de FastCompany, nos preguntamos ¿cuál es la razón para ser una de las tres compañías más innovadoras del mundo? La respuesta es esa obsesión por anteponer los intereses del usuario. Un ejemplo; Haber sido capaz de hacer viable la compañía con sólo dos minutos de publicidad por cada media hora de programación, en vez de ocho minutos que es el estándar en la industria televisiva. Hulu está trabajando para agregar más contenidos y mejorar cada vez más la experiencia del usuario. Qué buena prueba de que para ser líder en innovación basta con poner siempre por delante los intereses del consumidor. Y, como todos sabemos, para ello no es necesario ser un complejo líder tecnológico.

P.S. Interesante destacar que, según FastCompany, la empresa más innovadora del mundo es aquella que literalmente comenzó “con un muchacho flaco, con un nombre chistoso, y que se convirtió en la marca más poderosa de toda una generación”. Pues sí, aunque parezca increíble: El primer lugar del ranking de las 50 empresas más innovadoras del mundo la encabeza la campaña de Barack Obama.