Los verdaderos amigos se conocen en los momentos difíciles

Desde siempre hemos sabido que en los momentos de bonanza es muy fácil tener a todos los amigos cerca. En los momentos de crisis, en cambio, es cuando reconocemos la verdadera amistad. Pues si ocurre con la vida también ocurre con la marcas. Sabemos que estamos atravesando por un momento difícil para mucha gente que ha perdido dinero, ha tenido que cerrar su negocio o está perdiendo su empleo. Sin embargo, la mayoría de las marcas no han hecho nada al respecto. Peor: la mayoría de las marcas siguen su monólogo tratando de empujar ventas que endeudarán más a ese consumidor cuya economía ya está lo suficientemente resentida.

Así que quiero mencionar dos ejemplos de marcas que se han atrevido a acompañar al consumidor en estos momentos porque entienden el valor que tiene esa amistad incondicional. El primer ejemplo es de Telefónica en España. Hace un mes, la compañía anunció a sus clientes que ofrecerá un 50% de descuento en la factura tanto del fijo como del teléfono Movistar a todos aquellos que estén desempleados. La promoción se comunicó a través de un comercial muy emotivo que muestra como un hombre que se queda desempleado por un recorte de personal en su compañía, llama a otra persona para contárselo, y a partir de ahí se genera una cadena de amigos y conocidos que al final termina en una llamada para ofrecerle un nuevo trabajo. Es una promoción y una comunicación que le aporta muchísimo a la marca porque hace relevante el producto para el momento que vive el consumidor.

El otro caso es similar. Una acción muy simple pero de alto impacto: FedEx Office ha anunciado que imprimirá gratuitamente hasta 25 copias del currículum de personas que estén buscando empleo en cualquiera de los 1.600 locales que tiene la compañía en Estados Unidos. Con esta promoción se ve claramente el interés por ayudar y colaborar con aquellas personas que se han quedado sin un empleo. Y, claro, con esto no vamos decir que las compañías no tengan un interés detrás. Desde luego que lo tienen. Lo importante es que le han ofrecido al consumidor algo que para él es muy relevante en este momento. Obviamente es una forma de construir marca y de ganarse la simpatía de empleados y desempleados. Las marcas que piensan inteligente saben que la crisis no dura toda la vida y que estar cerca en estos momentos puede hacer la diferencia con un consumidor cansado de que las marcas sólo se relacionen con él en los buenos momentos.

Muchos pueden decir que millones de marcas en todo el mundo están bajando sus precios, ofertando o haciendo descuentos, con lo cual están haciendo más asequibles sus productos o servicios para quienes están en dificultades. Pero no es lo mismo. Bajar el precio tiene mucho más que ver con mover inventarios. Es decir, una solución creada desde la compañía, no desde el consumidor. Y la realidad es que cuando analizamos las promociones que ofrecen las marcas es tal vez cuando se ve más claramente que es la compañía la que está siempre en mente. No el consumidor ni sus circunstancias.

La pregunta para los gerentes de marketing es por el rol de sus marcas en estos momentos de crisis. ¿No será el momento de hablar cuando las demás marcas callan? ¿No será el momento de financiar cuando todas las demás cierran el crédito? ¿No será el momento de regalar cuando todas las demás cobran?

¡Pilas! Facebook atrofia

Se acaba de publicar en el Reino Unido una investigación que afirma que las redes sociales afectan la mente de aquellos que están conectados todo el tiempo. Sus principales consecuencias: Desórdenes de atención, búsqueda de sensacionalismo, dificultades para empatizar con otras personas e identidad inestable.

El estudio, desarrollado por Lady Greenfield, profesora de farmacología de Oxford, advierte que los ciudadanos de mediados de este siglo podrían estar caracterizados por una actitud de vida “infantilizada”, en la que hay atención únicamente por el aquí y el ahora y en el que se distorsiona la realidad. Afirma que los ciudadanos se comportarían como personajes de un video juego en el que siempre hay la opción de jugar de nuevo, así como la búsqueda de la recompensa inmediata.

El estudio, sin duda, es serio y tiene a las autoridades del Reino Unido (que son mucho más mesurados que los gringos) analizando cómo sitios tipo Facebook o Twitter podrían estar afectando realmente a los más jóvenes. No creo que se pueda dudar de la seriedad de los resultados, pero en estos casos creo que vale la pena recordar cuántas veces los seres humanos han tratado de satanizar lo nuevo. Es innegable que los avances tecnológicos van transformando la humanidad, y con ello el comportamiento y la forma de actuar de los seres humanos. Creo que tal cual pasará con aquellos que crezcan incorporando las redes sociales a su estilo de vida.

En primer lugar, es posible que se relativice el concepto de privacidad y que se repiense el concepto de lo público y lo privado. Cuando estamos en Facebook y vemos como los espacios privados (una fiesta o un viaje) puede ser visto por personas que no estuvieron presentes, y que aquellos que estuvieron presentes encuentran un placer en difundir esos espacios privados, sí vemos claramente un cambio esencial en lo que significa la vida privada en nuestra cultura. Es evidente que el “premio” de ser famoso o reconocido en la red puede ser un estímulo que promueva ese nuevo concepto de privacidad.

Igual ocurre con estas pequeñas líneas que describen nuestro estado y que están presentes en nuestros sistemas de mensajería instantánea o en nuestros perfiles. Esa forma de llamar la atención, así como generar códigos en un grupo cercano o incluso la pareja, también transforma las relaciones de los seres humanos porque hace que el seguimiento de un hecho o de un estado emocional de una persona pueda hacerse sin tener que entrar en contacto con esa persona. De modo que el concepto de intimidad se revalúa. De hecho, la profesora Greenfield reconoce que con las redes sociales se pierde la conciencia de cuánta gente está teniendo acceso a lo que estamos publicando sobre nosotros. La gente se hace más desinhibida y menos avergonzada de contar detalles íntimos de su vida.

Es por todo esto que la reevaluación del concepto de intimidad, así como los nuevos estándares de atención y la visión diferente sobre sí mismo son parte de ese consumidor de los próximos años. Para las autoridades y para los autores del estudio seguramente es importante alertar sobre los riesgos sociales. En nuestro caso, creo que es una excelente oportunidad de entender lo que mueve a ese consumidor del futuro y una forma inteligente de enganchar desde ahora con sus complejos y limitados niveles de atención así como su particular forma de relacionarse socialmente. Pienso que más que una alarma, puede ser para nosotros una gran oportunidad.


El poder liberador de revelar un secreto

Es verdad que todos guardamos secretos. Sea por presiones sociales, culturales, políticas,… Por lo que sea, todos tenemos historias, ideas o situaciones que nadie más conoce. Desde siempre nos han enseñado a guardarlas. Hace unos días, un buen amigo y gran planner, Rodrigo Reyes, me habló de Postsecret, un blog creado por alguien que quiso recopilar en postales anónimas esos secretos que atormentan a la gente.

Pues la idea, que parece un blog más, y cuyo principal objetivo parece ser una forma de arte, se ha convertido en una de las redes de ayuda a personas más importantes del mundo. De manera anónima, la gente escribe en una postal un secreto que nunca le haya revelado a nadie. De esta manera, Postsecret se ha convertido en una forma de terapia. Muchas de las 2.500 personas que han revelado sus secretos desde el año 2005 dicen que sintieron un inmenso poder liberador sólo por haber tenido la oportunidad de revelar su secreto.

La página del blog, cuyo autor es Frank Warren, un norteamericano que ha logrado que su sencilla idea haya sido visitada por más de 200 millones de personas. Para uno como usuario (confieso que no he publicado ningún secreto) resulta interesante leer los secretos de la gente anónima. Para algunos será el placer de saber los secretos de personas que nunca conocerá, y para otros, tal vez, la posibilidad de encontrar secretos similares a los propios en la página.

Lo cierto es que la idea ya tiene un grupo muy importante de adeptos que han creado una comunidad y que han comprado los cuatro libros que Warren ha publicado con las postales que ha recibido. Pareciera que la vida se va llenando de cargas pesadas e insostenibles como son los secretos. Una idea tan simple permite que muchos liberen los secretos.

Estamos en la era de la verdad. Como tendencia y como comportamiento social estamos en un momento en que hasta lo más oculto se puede saber y compartir. Lo que antes era oculto, lo que nadie hubiera ni considerado llamar a sus amigos para contarlo, es ahora la frase que acompaña nuestro nombre en el Messenger o la frase que revela “lo que estamos haciendo” en Facebook. Algunos dicen que se está reevaluando el concepto de intimidad. Que aquello que se comparte es una forma de placer para quien revela sus secretos. Es posible. Postsecret puede ser una muestra del valor que la gente encuentra hoy en dar a conocer a sus amigos o miembros de su comunidad elementos de su vida o su estado de ánimo.

Recomiendo darse una vuelta por este sitio web (http://postsecret.blogspot.com/) que está demostrando su poder liberador con mucha gente…