Las marcas más valiosas del mundo (en el 2025)

Tal vez una de las partes más interesantes del reciente informe de Interbrand sobre las marcas globales es lo que tiene que ver con la revisión de aquellas marcas que posiblemente estarán entre las más valiosas en el futuro. En su análisis, Interbrand se basa en lo que está pasando en Brasil, Rusia, India y China, partiendo de la premisa de que, si estas son las potencias que crecen con mayor velocidad, sus marcas seguramente serán cada vez más fuertes.

La realidad es que, como dice Interbrand, el 85% de la población mundial vive en países en desarrollo y si se mira con detenimiento el informe de las 100 marcas más valiosas, ninguna tiene su origen en un país en desarrollo. Esto tiene que cambiar, en parte, porque las marcas hoy no necesitan tanto como antes de un soporte histórico para su relevancia. En el mundo analógico de hace unos años, era necesario demostrar que por décadas o siglos, la marca había estado cumpliendo consistentemente su promesa. Hoy, como muchos han resaltado, Google existe tan sólo hace quince años, para no hablar de Facebook, que no existía hace cinco años. Para economías como las nuestras, que son nuevas en el mundo del marketing, esta es una gran oportunidad.

Según Interbrand, hay cerca de veinte marcas que están en la mira para ser algunas de la más valiosas. Yo quisiera destacar algunas de ellas. La primera que creo que de hecho ya es una marca valiosa y reconocida en todo el mundo es Lenovo, la marca china que compró la unidad de negocios de computadoras personales de IBM, y que ahora con su plan agresivo, su espíritu innovador y sus habilidades comerciales, podría convertirse en el líder mundial de PC. Desde el punto de vista de branding lo ha hecho muy bien. Su producto entrega lo que su marca promete. Hoy es una marca conocida y preferida en muchos mercados. Su historia (Grupo Legend de China) no tiene más de tres décadas.

Otra de las marcas que seguramente estará pronto entre las cien más valiosas del mundo es Haier, la marca china de electrodomésticos que, poco a poco, se gana un espacio en el mundo que hoy han colonizado con mucho éxito las marcas coreanas (refrigeradoras, lavadoras, etc). Dice Interbrand que su capacidad de identificar las necesidades de algunos nichos y responder con productos específicamente para ellos en mercados tan exigentes como Estados Unidos o Japón, se convierten en una demostración de su capacidad de cumplir con una promesa de marca que podría ser cada vez más valorada por consumidores en todo el planeta.

En el trío de las que seguramente entrarán más pronto al listado de las cien más valiosas (tal vez en una década o menos) estaría Tata, la famosa multi-marca india, cuya presencia en categorías que van desde autos hasta té y telecomunicaciones, la ha convertido en un fenómeno que desafía muchas de las leyes (inmutables) del marketing. Su fuerza y su poder son evidentes. Su penetración en muchos mercados en el mundo la convierten en una marca global, sin duda, capaz de desafiar a las más tradicionales automotrices o de desplazar a aquellas marcas de telecomunicaciones del primer mundo.

El recorrido de estas “predicciones” llega hasta Rusia, menciona marcas en Suráfrica e incluye a Brasil. Me parece interesante destacar, en el caso de Brasil a la marca Natura, la marca de cosméticos que está logrando penetrar en muchos mercados del mundo y cuya promesa de protección y cuidado del medio ambiente con un compromiso de responsabilidad social, le ha facilitado ese ingreso al mundo. Muchos podrán decir que su posicionamiento coincide con el iniciado por otras marcas como The Body Shop, por ejemplo. Lo cierto es que Natura lo ha sabido hacer con su fuerza de ventas de puerta a puerta (lo cual tampoco es una innovación).

Pero es justamente eso lo que me parece interesante en la lista de estas marcas potencialmente valiosas a escala global. Ninguna de ellas es una gran innovadora, tal vez ninguna se inventó la categoría en la que está, y más de una, seguramente, lo que hizo fue copiar innovaciones del primer mundo y las adaptó a sus mercados. Tal vez lo supo hacer mejor (la cosa no es copiar, sino saber copiar, dicen por ahí), o lo supo hacer más barato y de esa manera se ganó un espacio en el mundo. Es por esto que en la mayoría de estos casos es el producto el que precede a la marca. Tal vez eso es lo que ha hecho que ese surgimiento y esa posición global de las marcas del mundo en desarrollo se haya tardado tanto. La realidad es que los países emergentes no somos constructores de marcas sino fabricantes. Por eso resulta tan interesante que, por una razón u otra, hoy esas marcas se ganen un espacio en el competido mundo de la mercadotecnia global.

Los invito a leer el informe completo:

http://issuu.com/interbrand/docs/bgb2009_magazine_final

¿Existe el mercado de los baby boomers en América Latina?

Con frecuencia oímos hablar sobre los “baby boomers”, esta generación que en Estados Unidos ha transformado tantos paradigmas sobre lo que antes significaba el retiro, la vejez y la pensión. Sin embargo, nos preguntamos qué tanto nuestros países latinoamericanos puedan llegar a vivir un auge del mercado de los adultos.

Los baby-boomers son la generación de los nacidos entre 1946 y 1964. La denominación parte del “boom” de bebés que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial. Son los hijos del optimismo, de la esperanza y de la nueva era en la que el mundo esperaba que todo fuera mejor. Aunque en muchos casos se habla de las generaciones como algo global, es muy difícil que se aplique a países como los latinoamericanos porque nosotros hemos vivido realidades muy diferentes a aquellas que han motivado “booms” de población de los países desarrollados.

Lo cierto es que hoy los “baby boomers” en Estados Unidos son considerados como uno de los mercados más importantes pues las nuevas tecnologías y el mejoramiento de las condiciones de salud han hecho que los mayores de 50 años tengan muy buenas condiciones de vida, buena cantidad de dinero disponible y un interés por mantenerse vigentes y activos como no había ocurrido en ninguna otra generación adulta en la historia de la humanidad.

El primer factor que hace que nuestros mayores latinoamericanos no puedan ser comparados con los baby boomers gringos es que no tienen los ingresos suficientes para que se comporten como un mercado interesante. En un estudio presentado por la Universidad Nacional de Colombia en el 2006, decía que menos de un 20% de las personas de la tercera edad tienen acceso a una pensión en Colombia. Los demás países de la región deben vivir una realidad muy similar.

Esa carencia de dinero hace que los adultos sean un grupo objetivo únicamente atractivo para categorías que tienen que ver con las realidades de la edad (medicamentos, incontinencia, etc), cuando podría ser un grupo interesante para otro tipo de productos o servicios. Hoy en Estados Unidos se dice que los 50 son los nuevos 30 y los 60 son los nuevos 40. Con esto se indica que una persona que hoy cumple 50 ó 60 años está lista para empezar nuevas opciones de vida como estudiar otras alternativas profesionales, desarrollar nuevas actividades, viajar o practicar sus hobbies.

Ahora, lo que sí aplica a nuestros mercados, es la prolongación de la expectativa de vida. Según la Unicef, la esperanza de vida en 1970 en un país como Colombia era de 61 años. Hoy por hoy es de 73 años. Así que nuestros adultos, aunque con menos recursos disponibles, sí son un grupo creciente en tamaño. Hay muchos productos o servicios en los que podrían estar interesados y que aunque sus recursos sean limitados, podrían igualmente llegar a ser un grupo interesante. Un caso particular es el acceso de este grupo a Internet y a opciones de entretenimiento como la televisión por cable.

Aunque es muy obvio que la atractividad de un mercado depende de los recursos que tenga ese mercado, también es cierto que un mercado de un tamaño creciente, puede llegar a ser desarrollado por aquellas marcas que ofrezcan opciones de acceso y que les entreguen valor. Es decir, posibilidades de entretenimiento, de ocupar el tiempo y de socialización. Son muy pocas las veces que las marcas en América Latina se preguntan por este grupo objetivo y menos aquellas que se arriesgan a crear productos para ellos. Por el contrario, es frecuente ver proyectos de marca que se hacen como respuesta al hecho de que una marca está ganando relevancia entre los adultos mayores. Esto no quiere decir que los jóvenes no sigan siendo el grupo aspiracional por excelencia. Es solamente que puede estar surgiendo una oportunidad en un grupo objetivo al que muy pocos están mirando.


Ahora las organizaciones nos siguen a nosotros

Hace diez años, un grupo de cuatro pensadores y escritores se reunieron para redactar lo que llamaron el Cluetrain Manifesto, una serie de 95 verdades que empezarían a transformar la relación de las organizaciones con los consumidores. Una década después vemos que sus pensamientos, que en aquel momento parecían tal vez muy futuristas o utópicos, se han convertido en realidades.

El primero de los postulados del famoso manifiesto marca la nueva relación entre las organizaciones y las personas: “Los mercados son conversaciones”. Esta sencilla frase revela todo lo que estamos viendo hoy: Las marcas generando espacios de creación para los consumidores, pero sobre todo, las marcas uniéndose a la conversación de los consumidores, algo que hace unos años era impensable.

Como bien lo destaca Trendwatching en su último reporte de tendencias, las grandes compañías están creando espacios corporativos para el diálogo con los consumidores. Hay compañías que están creando puestos como jefes de “bloggers”, directores de asuntos digitales, expertos en relaciones con los consumidores, estrategas de medios digitales, jefes de medios sociales o hay, incluso, compañías creando el cargo de “corporate twitters”.

Es apasionante ver hoy en día, como las marcas crean su espacio en Twitter y comienzan a “seguir a los consumidores”. Años atrás hubiéramos pensado que eran los consumidores los que seguirían a las marcas. Igual ocurre en Facebook. Muchas marcas están creando su perfil y ahora empiezan a solicitar a la gente que los acepte como amigos. No al revés.

Es el mundo del Cluetrain Manifesto, en el que los consumidores adquieren poder, empiezan a ser valorados y vistos como iguales por las marcas. Por eso las corporaciones los invitan a co-crear con ellas y recompensan sus ideas. Pero, como siempre, hay muchos que aún no ven la importancia de unirse al diálogo de los consumidores. Y otros se unen con su mensaje corporativo que asemeja un monólogo y sus argumentos de ventas repetidos una y otra vez. Se olvidan de lo importante que es escuchar al consumidor, aprovechar los espacios de conversación para estar más cerca de ellos y así ofrecerles un mejor servicio. En muchas compañías hoy seguimos viendo que cuando un consumidor tiene una queja o simplemente quiere hacer una pregunta tiene que pasar por la más compleja y aburrida de las antesalas: los 9 dígitos del menú de la línea 018000, o escribir a un email que tal vez nadie lea ni se tome el tiempo de responder.

Es el momento de crear espacios de respuesta inmediata, de interacción directa con la corporación y sin complejos protocolos. En este sentido recomiendo darle una mirada a compañías como Ford, Dell, JetBlue, Starbucks o el Bank of America y a la forma como atienden las inquietudes de sus consumidores en Twitter. Sin duda han entendido el significado de “on-line” como característica fundamental de las conversaciones que hoy deben tener con sus consumidores.

Como homenaje al Cluetrain manifesto, que ahora cumple diez años, vale recordar sus proféticas palabras pues así como muchas compañías hoy están capitalizando sobre el valor de conversar con los consumidores, otras siguen en el oscurantismo del monólogo corporativo. Y me refiero al principio número diecinueve del manifiesto, que dice: “Las compañías pueden ahora comunicarse con su mercado directamente. Pero si la desperdician, puede ser su última oportunidad.”

Para leer el texto completo del Cluetrain Manifesto: http://tremendo.com/cluetrain/



Los verdaderos amigos se conocen en los momentos difíciles

Desde siempre hemos sabido que en los momentos de bonanza es muy fácil tener a todos los amigos cerca. En los momentos de crisis, en cambio, es cuando reconocemos la verdadera amistad. Pues si ocurre con la vida también ocurre con la marcas. Sabemos que estamos atravesando por un momento difícil para mucha gente que ha perdido dinero, ha tenido que cerrar su negocio o está perdiendo su empleo. Sin embargo, la mayoría de las marcas no han hecho nada al respecto. Peor: la mayoría de las marcas siguen su monólogo tratando de empujar ventas que endeudarán más a ese consumidor cuya economía ya está lo suficientemente resentida.

Así que quiero mencionar dos ejemplos de marcas que se han atrevido a acompañar al consumidor en estos momentos porque entienden el valor que tiene esa amistad incondicional. El primer ejemplo es de Telefónica en España. Hace un mes, la compañía anunció a sus clientes que ofrecerá un 50% de descuento en la factura tanto del fijo como del teléfono Movistar a todos aquellos que estén desempleados. La promoción se comunicó a través de un comercial muy emotivo que muestra como un hombre que se queda desempleado por un recorte de personal en su compañía, llama a otra persona para contárselo, y a partir de ahí se genera una cadena de amigos y conocidos que al final termina en una llamada para ofrecerle un nuevo trabajo. Es una promoción y una comunicación que le aporta muchísimo a la marca porque hace relevante el producto para el momento que vive el consumidor.

El otro caso es similar. Una acción muy simple pero de alto impacto: FedEx Office ha anunciado que imprimirá gratuitamente hasta 25 copias del currículum de personas que estén buscando empleo en cualquiera de los 1.600 locales que tiene la compañía en Estados Unidos. Con esta promoción se ve claramente el interés por ayudar y colaborar con aquellas personas que se han quedado sin un empleo. Y, claro, con esto no vamos decir que las compañías no tengan un interés detrás. Desde luego que lo tienen. Lo importante es que le han ofrecido al consumidor algo que para él es muy relevante en este momento. Obviamente es una forma de construir marca y de ganarse la simpatía de empleados y desempleados. Las marcas que piensan inteligente saben que la crisis no dura toda la vida y que estar cerca en estos momentos puede hacer la diferencia con un consumidor cansado de que las marcas sólo se relacionen con él en los buenos momentos.

Muchos pueden decir que millones de marcas en todo el mundo están bajando sus precios, ofertando o haciendo descuentos, con lo cual están haciendo más asequibles sus productos o servicios para quienes están en dificultades. Pero no es lo mismo. Bajar el precio tiene mucho más que ver con mover inventarios. Es decir, una solución creada desde la compañía, no desde el consumidor. Y la realidad es que cuando analizamos las promociones que ofrecen las marcas es tal vez cuando se ve más claramente que es la compañía la que está siempre en mente. No el consumidor ni sus circunstancias.

La pregunta para los gerentes de marketing es por el rol de sus marcas en estos momentos de crisis. ¿No será el momento de hablar cuando las demás marcas callan? ¿No será el momento de financiar cuando todas las demás cierran el crédito? ¿No será el momento de regalar cuando todas las demás cobran?

¡Pilas! Facebook atrofia

Se acaba de publicar en el Reino Unido una investigación que afirma que las redes sociales afectan la mente de aquellos que están conectados todo el tiempo. Sus principales consecuencias: Desórdenes de atención, búsqueda de sensacionalismo, dificultades para empatizar con otras personas e identidad inestable.

El estudio, desarrollado por Lady Greenfield, profesora de farmacología de Oxford, advierte que los ciudadanos de mediados de este siglo podrían estar caracterizados por una actitud de vida “infantilizada”, en la que hay atención únicamente por el aquí y el ahora y en el que se distorsiona la realidad. Afirma que los ciudadanos se comportarían como personajes de un video juego en el que siempre hay la opción de jugar de nuevo, así como la búsqueda de la recompensa inmediata.

El estudio, sin duda, es serio y tiene a las autoridades del Reino Unido (que son mucho más mesurados que los gringos) analizando cómo sitios tipo Facebook o Twitter podrían estar afectando realmente a los más jóvenes. No creo que se pueda dudar de la seriedad de los resultados, pero en estos casos creo que vale la pena recordar cuántas veces los seres humanos han tratado de satanizar lo nuevo. Es innegable que los avances tecnológicos van transformando la humanidad, y con ello el comportamiento y la forma de actuar de los seres humanos. Creo que tal cual pasará con aquellos que crezcan incorporando las redes sociales a su estilo de vida.

En primer lugar, es posible que se relativice el concepto de privacidad y que se repiense el concepto de lo público y lo privado. Cuando estamos en Facebook y vemos como los espacios privados (una fiesta o un viaje) puede ser visto por personas que no estuvieron presentes, y que aquellos que estuvieron presentes encuentran un placer en difundir esos espacios privados, sí vemos claramente un cambio esencial en lo que significa la vida privada en nuestra cultura. Es evidente que el “premio” de ser famoso o reconocido en la red puede ser un estímulo que promueva ese nuevo concepto de privacidad.

Igual ocurre con estas pequeñas líneas que describen nuestro estado y que están presentes en nuestros sistemas de mensajería instantánea o en nuestros perfiles. Esa forma de llamar la atención, así como generar códigos en un grupo cercano o incluso la pareja, también transforma las relaciones de los seres humanos porque hace que el seguimiento de un hecho o de un estado emocional de una persona pueda hacerse sin tener que entrar en contacto con esa persona. De modo que el concepto de intimidad se revalúa. De hecho, la profesora Greenfield reconoce que con las redes sociales se pierde la conciencia de cuánta gente está teniendo acceso a lo que estamos publicando sobre nosotros. La gente se hace más desinhibida y menos avergonzada de contar detalles íntimos de su vida.

Es por todo esto que la reevaluación del concepto de intimidad, así como los nuevos estándares de atención y la visión diferente sobre sí mismo son parte de ese consumidor de los próximos años. Para las autoridades y para los autores del estudio seguramente es importante alertar sobre los riesgos sociales. En nuestro caso, creo que es una excelente oportunidad de entender lo que mueve a ese consumidor del futuro y una forma inteligente de enganchar desde ahora con sus complejos y limitados niveles de atención así como su particular forma de relacionarse socialmente. Pienso que más que una alarma, puede ser para nosotros una gran oportunidad.


El poder liberador de revelar un secreto

Es verdad que todos guardamos secretos. Sea por presiones sociales, culturales, políticas,… Por lo que sea, todos tenemos historias, ideas o situaciones que nadie más conoce. Desde siempre nos han enseñado a guardarlas. Hace unos días, un buen amigo y gran planner, Rodrigo Reyes, me habló de Postsecret, un blog creado por alguien que quiso recopilar en postales anónimas esos secretos que atormentan a la gente.

Pues la idea, que parece un blog más, y cuyo principal objetivo parece ser una forma de arte, se ha convertido en una de las redes de ayuda a personas más importantes del mundo. De manera anónima, la gente escribe en una postal un secreto que nunca le haya revelado a nadie. De esta manera, Postsecret se ha convertido en una forma de terapia. Muchas de las 2.500 personas que han revelado sus secretos desde el año 2005 dicen que sintieron un inmenso poder liberador sólo por haber tenido la oportunidad de revelar su secreto.

La página del blog, cuyo autor es Frank Warren, un norteamericano que ha logrado que su sencilla idea haya sido visitada por más de 200 millones de personas. Para uno como usuario (confieso que no he publicado ningún secreto) resulta interesante leer los secretos de la gente anónima. Para algunos será el placer de saber los secretos de personas que nunca conocerá, y para otros, tal vez, la posibilidad de encontrar secretos similares a los propios en la página.

Lo cierto es que la idea ya tiene un grupo muy importante de adeptos que han creado una comunidad y que han comprado los cuatro libros que Warren ha publicado con las postales que ha recibido. Pareciera que la vida se va llenando de cargas pesadas e insostenibles como son los secretos. Una idea tan simple permite que muchos liberen los secretos.

Estamos en la era de la verdad. Como tendencia y como comportamiento social estamos en un momento en que hasta lo más oculto se puede saber y compartir. Lo que antes era oculto, lo que nadie hubiera ni considerado llamar a sus amigos para contarlo, es ahora la frase que acompaña nuestro nombre en el Messenger o la frase que revela “lo que estamos haciendo” en Facebook. Algunos dicen que se está reevaluando el concepto de intimidad. Que aquello que se comparte es una forma de placer para quien revela sus secretos. Es posible. Postsecret puede ser una muestra del valor que la gente encuentra hoy en dar a conocer a sus amigos o miembros de su comunidad elementos de su vida o su estado de ánimo.

Recomiendo darse una vuelta por este sitio web (http://postsecret.blogspot.com/) que está demostrando su poder liberador con mucha gente…